Compro una Coca Cola helada y unos wafers de chocolate que pienso disfrutar de regreso a casa ; subo al micro en la vía expresa de la avenida Grau y me siento atras a lado de la ventana, mi madre dice que es peligroso ese lugar, pero hoy poco me importa, si me toca morir prefiero hacerlo feliz, con mi Coca Cola y mis wafers de chocolate. Minutos después una señora de aspecto desvalido sube al micro sentándose en el asiento del costado. Abro la Coca Cola y el sonido de la soda llama desmesuradamente la atención de la señora que me lanza cierta mirada impertinente. Trato de parecer indiferente, y luego de dar unos sorbos a mi bebida abro el paquete de los wafers e inmediatamente me llevo uno de ellos a la boca. La señora que ha estado demasiada atenta a todos mis movimientos esta vez no se contiene y tratando de ser cortés se dirige a mí advirtiéndome de lo pernicioso de tomar ese tipo de bebidas. Creyendo haber despertado en algo mi atención prosigue su discurso esta vez afilando sus baterías contra las gaseosas de color negro. Me sorprende su actitud y por unos segundos no atino a reaccionar, pero luego siento que tengo que hacer algo al respecto, además estoy cansado y con mucho calor. Interrumpo su disertación y le digo sin mucha cortesía que sé de lo que habla pero que sólo quiero disfrutar de mi bebida con tranquilidad. La señora advierte de mi disgusto y se queda callada. Los segundos que siguen son algo tensos, pienso que la señora no se dará por vencida y elucubrara algo con que seguir en su lucha , al final desiste y se queda tranquila. Respiro aliviado y en el fondo me da cierto placer no haber contribuido en su infatigable labor de salvación de un alma descarriada como la mía. Quizá en otro momento hubiese podido entablar una conversación civilizada y hasta hubiese querido contarle de mi adicción a la gaseosa, de mis intentos por dejar de tomarla, de mi fracaso por reemplazarla por frutas frescas en las mañanas, y de lo imposible que resulta para un adicto en recuperación ver diariamente a su compañera de trabajo ingerir grandes cantidades de ese líquido elemento sin ninguna conmiseración. Pero definitivamente hoy no es el momento. Para felicidad mía la señora impertinente se baja unas cuadras arriba y mientras me repongo del disgusto que me ha ocasionado, otra señora ha subido y ha ocupado su lugar, esta vez con una pequeña niña en los brazos, la niña solloza desconsoladamente, la madre trata de calmarla sin conseguirlo, le dice que ya pasó, que los ladrones ya se fueron corriendo muy lejos, pero la niña se aferra a su madre con esas manitas todavía diminutas y prosigue su llanto. La niña esta asustada. Y pienso que nada de lo que pueda decirle su madre podrá calmarla hasta que pase el efecto de acaso esa primera experiencia con la más viva prueba de la imposibilidad de la convivencia humana: la codicia. En otro intento desesperado por aplacar su dolor, la madre le dice a la niña que si hubieran estado en Jauja las cosas hubieran sido diferentes, le dice que muy probablemente lo hubieran agarrado los pobladores y le hubieran dado su merecido. La niña por un momento calma su llanto desesperado pareciendo entender lo que su madre acaba de decirle. Cuadras más arriba un patrullero, numerosos policías, un carro en mal estado y unos hombres esposados contra las capotas llaman sobremanera mi atención ¡Un asalto! ¡Un asalto! grita la gente, otros dicen que se trata de un secuestro y puedo ver claramente a los implicados haciendo denodados esfuerzos por recuperar su libertad atrapada entre esas esposas, son de aspecto cobrizo y de marcado origen provinciano. La curiosidad me embarga y no dejo la mirada en aquella dirección y cuando me doy vuelta todos en el micro hacen lo mismo, la niña que lloraba hace unos instantes ha dejado de hacerlo y también observa. Como no puede hacerlo del todo por su diminuto tamaño su madre la ayuda. Madre e hija tampoco quieren perderse el espectáculo dantesco que ofrece una ciudad tan insegura como Lima. Esta vez la niña ya no llora y contempla displicentemente la escena. El micro que por unos minutos se ha detenido prosigue su curso a la orden del semáforo para mala suerte de todos nosotros los curiosos. Más adelante y siempre en la misma avenida diviso por la ventana a unos chicos de aspecto provinciano, tez marcadamente cobriza y algo mal vestidos que corren apresuradamente para lograr cruzar la avenida, entonces la niña que no ha pasado desapercibido esta escena le grita a su madre señalando con su dedo en esa dirección, ¡Los Rateros!, ¡lo rateros!, su madre que no puede ocultar su vergüenza hace callar disimuladamente a la niña. Le dice que ellos no son. Que esos son transeúntes que tratan de cruzar la avenida. Pero la niña no le cree y sigue señalando con el dedo hacia la ventana tratando de decir lo que a su tierna edad su poco vocabulario no le permite y se queda ahí con el dedo extendido mientras el carro avanza y los chicos se pierden en las callejuelas contiguas, yo observo el rostro confundido de la niña y veo el rastro innegable de la incredulidad. La niña no puede distinguir ya la diferencia y acaso no podrá hacerlo en toda su vida.sábado, enero 24, 2009
AVENIDA GRAU
Compro una Coca Cola helada y unos wafers de chocolate que pienso disfrutar de regreso a casa ; subo al micro en la vía expresa de la avenida Grau y me siento atras a lado de la ventana, mi madre dice que es peligroso ese lugar, pero hoy poco me importa, si me toca morir prefiero hacerlo feliz, con mi Coca Cola y mis wafers de chocolate. Minutos después una señora de aspecto desvalido sube al micro sentándose en el asiento del costado. Abro la Coca Cola y el sonido de la soda llama desmesuradamente la atención de la señora que me lanza cierta mirada impertinente. Trato de parecer indiferente, y luego de dar unos sorbos a mi bebida abro el paquete de los wafers e inmediatamente me llevo uno de ellos a la boca. La señora que ha estado demasiada atenta a todos mis movimientos esta vez no se contiene y tratando de ser cortés se dirige a mí advirtiéndome de lo pernicioso de tomar ese tipo de bebidas. Creyendo haber despertado en algo mi atención prosigue su discurso esta vez afilando sus baterías contra las gaseosas de color negro. Me sorprende su actitud y por unos segundos no atino a reaccionar, pero luego siento que tengo que hacer algo al respecto, además estoy cansado y con mucho calor. Interrumpo su disertación y le digo sin mucha cortesía que sé de lo que habla pero que sólo quiero disfrutar de mi bebida con tranquilidad. La señora advierte de mi disgusto y se queda callada. Los segundos que siguen son algo tensos, pienso que la señora no se dará por vencida y elucubrara algo con que seguir en su lucha , al final desiste y se queda tranquila. Respiro aliviado y en el fondo me da cierto placer no haber contribuido en su infatigable labor de salvación de un alma descarriada como la mía. Quizá en otro momento hubiese podido entablar una conversación civilizada y hasta hubiese querido contarle de mi adicción a la gaseosa, de mis intentos por dejar de tomarla, de mi fracaso por reemplazarla por frutas frescas en las mañanas, y de lo imposible que resulta para un adicto en recuperación ver diariamente a su compañera de trabajo ingerir grandes cantidades de ese líquido elemento sin ninguna conmiseración. Pero definitivamente hoy no es el momento. Para felicidad mía la señora impertinente se baja unas cuadras arriba y mientras me repongo del disgusto que me ha ocasionado, otra señora ha subido y ha ocupado su lugar, esta vez con una pequeña niña en los brazos, la niña solloza desconsoladamente, la madre trata de calmarla sin conseguirlo, le dice que ya pasó, que los ladrones ya se fueron corriendo muy lejos, pero la niña se aferra a su madre con esas manitas todavía diminutas y prosigue su llanto. La niña esta asustada. Y pienso que nada de lo que pueda decirle su madre podrá calmarla hasta que pase el efecto de acaso esa primera experiencia con la más viva prueba de la imposibilidad de la convivencia humana: la codicia. En otro intento desesperado por aplacar su dolor, la madre le dice a la niña que si hubieran estado en Jauja las cosas hubieran sido diferentes, le dice que muy probablemente lo hubieran agarrado los pobladores y le hubieran dado su merecido. La niña por un momento calma su llanto desesperado pareciendo entender lo que su madre acaba de decirle. Cuadras más arriba un patrullero, numerosos policías, un carro en mal estado y unos hombres esposados contra las capotas llaman sobremanera mi atención ¡Un asalto! ¡Un asalto! grita la gente, otros dicen que se trata de un secuestro y puedo ver claramente a los implicados haciendo denodados esfuerzos por recuperar su libertad atrapada entre esas esposas, son de aspecto cobrizo y de marcado origen provinciano. La curiosidad me embarga y no dejo la mirada en aquella dirección y cuando me doy vuelta todos en el micro hacen lo mismo, la niña que lloraba hace unos instantes ha dejado de hacerlo y también observa. Como no puede hacerlo del todo por su diminuto tamaño su madre la ayuda. Madre e hija tampoco quieren perderse el espectáculo dantesco que ofrece una ciudad tan insegura como Lima. Esta vez la niña ya no llora y contempla displicentemente la escena. El micro que por unos minutos se ha detenido prosigue su curso a la orden del semáforo para mala suerte de todos nosotros los curiosos. Más adelante y siempre en la misma avenida diviso por la ventana a unos chicos de aspecto provinciano, tez marcadamente cobriza y algo mal vestidos que corren apresuradamente para lograr cruzar la avenida, entonces la niña que no ha pasado desapercibido esta escena le grita a su madre señalando con su dedo en esa dirección, ¡Los Rateros!, ¡lo rateros!, su madre que no puede ocultar su vergüenza hace callar disimuladamente a la niña. Le dice que ellos no son. Que esos son transeúntes que tratan de cruzar la avenida. Pero la niña no le cree y sigue señalando con el dedo hacia la ventana tratando de decir lo que a su tierna edad su poco vocabulario no le permite y se queda ahí con el dedo extendido mientras el carro avanza y los chicos se pierden en las callejuelas contiguas, yo observo el rostro confundido de la niña y veo el rastro innegable de la incredulidad. La niña no puede distinguir ya la diferencia y acaso no podrá hacerlo en toda su vida.viernes, diciembre 19, 2008
You Don't Miss You Water - Craig David
Aquí otra de mis canciones favoritas de la mano de este cantante de R&B ingles Craig David. Si ya escucharon "7 Days" saben de quien estoy hablando.
domingo, diciembre 07, 2008
Adolescencia
La última vez que lo vi estaba algo esquivo y retraído y me llamó mucho la atención. Hace unos días, me he enterado por mis padres, que el chico ya no quiere ir a la escuela, aduciendo que está cansado de estudiar y que el nivel de los profesores no le satisface. De las excelentes notas que solía ostentar ha disminuido considerablemente. Mi hermana que lleva el ritmo de exigencia educativa para con sus hijos exactamente igual como lo hacía mi madre con nosotros, ha entrado en crisis. No sabe qué hacer y ha tomado la decisión, junto con su esposo, que deje de ir al colegio por una semana. Así de simple. El chico ha ido a la casa de mis padres y lo ha contado todo. Mi madre, con esa habilidad que tienen la abuelas para sacar las cosas que uno a esa edad no quiere contar o acaso no debe, se ha encargado de obtener de mi sobrino archivos detallados de lo sucedido. Le ha dicho que ya no quiere que le exijan más, que está cansado siempre de que sus padres esperen de él las mejores notas, los mejores promedios; está cansado de saber “más” que lo profesores en algunas materias; está cansado que lo hayan cambiado de colegio tantas veces como de calzoncillo; está cansado de estar siempre adelante; está cansado de haber obedecido siempre.
Mi madre con toda la experiencia de los años y de tantas promociones de niños a la vez, se ha dado cuenta que mi sobrino quiere ser escuchado, pero también quiere aliados. Aliados en una lucha frontal contra sus padres. Ahora recuerdo que hace algunos días lo encontré en el Messenger y me invitó a leer su página en Internet, ya que recién había colgado un post. Me pareció genial sólo la idea de que lo estuviera haciendo. Lo felicité y después de leerlo me di cuenta que había talento en esas líneas. Le hice un comentario y entre una de las cosas que le dije fue que mejor se dedicara a escribir en vez de perder el tiempo en el colegio. Ahora me arrepiento de haberle dado ese consejo y en cierta forma me siento culpable de lo que está pasando. Aunque sigo creyendo en lo que le dije, creo que a su edad hay que tener cuidado con las cosas que uno puede decir. Uno no sabe como un chico en plena búsqueda de paradigmas va ha canalizar todo aquello que escucha, lee o acaso observa. No sé si lo que le escribí habrá influenciado en algo, espero que no. Creo más bien que gran parte de lo sucedido tiene que ver con la adolescencia, esa edad donde queremos afirmarnos como individuos, libres, pensantes y capaces de tomar nuestras propias decisiones. Esa edad de los cuestionamientos a la autoridad de los padres; esa edad en donde creemos que podemos valernos por si mismos, a pesar que son nuestros padres los que nos dan casa, comida y techo. Pero eso no nos importa, eso no cuenta a la hora del careo, creemos que tenemos el derecho así de simple. Mi madre, sin embargo no ha caído en su “juego”, le ha hecho reconocer en su nieto algunos errores. Errores que el chico con mucha madures ha sabido enumerar: la soberbia ha sido una de ellas. Acaso la más horrible y peligrosa de todas.
Cuando me pongo a meditar en estos hechos, trato de encontrar algunas posibles causas de este compartimiento. Buscando algunas respuestas desde la comodidad de mi computador, como siempre, al lado del camino. Y entonces caigo en la cuenta que no he olvidado del todo el oficio de historiador y trato de comprender su presente con parte de su pasado. Y pienso tal vez que más allá de su adolescencia pueda estar el hecho de su educación diferente. Una educación liberadora y de pensamiento crítico que mi hermana y su esposo han procurado darle sin saber que esto algún día podía devolverles como un boomerang y agarrarlos desprevenidos sin saber exactamente qué hacer. El niño ha crecido. Es otra persona. Es el resultado de una educación y un contexto familiar acaso poco común. ¿Están acaso sus padres, que tuvieron una educación obediente y represora, preparados a recibir a un chico así, pensante y cuestionador? Muchos a esa edad no queremos estudiar, ni ir al colegio pero canalizamos estos deseos con otras actitudes: bajísimas notas, escapadas del colegio, curiosidad por lo prohibido, etc. Pero ¿a quién se le ocurre acaso cuestionar el hecho mismo de ir al colegio, sobre todo aduciendo que ya no tiene nada que aprender? ¿Estamos acaso preparados para los efectos de una educación diferente?
Lo último que me he enterado es que sus padres han decido mandar al chico a provincia por una semana, hacer una especie de “pasantía” en un colegio estatal. Mi padre que no ha visto con buenos ojos esa decisión sabe que no puede entrometerse y sólo se ha limitado a mostrar su disconformidad con un gesto de la cara. Mi madre en cambio cree que es una buena idea, que servirá para que el chico se despeje un poco y se aleje del estresante bullicio de la capital. Yo comparto su idea y pienso por qué no pensó lo mismo cuando yo estaba en etapa escolar. Será porque es más fácil opinar del alguien cuando no son tus hijos. O será acaso porque los padres también aprenden con la experiencia y buscan la oportunidad de saldar algunas cuentas ya no con los hijos por que están grandes, sino para con los nietos. Yo no sé si servirá de algo mandar a mi sobrino a la Puna a convivir entre el frío, la lluvia y la miseria de la educación estatal. Sólo sé que a esa edad me hubiera ido encantado con tal de dejar todo atrás como ahora quisiera hacerlo con el trabajo. Sin embargo, no sé si será lo mejor para él. No lo sé, ni puedo saberlo. No tengo hijos y después de todos estos avatares ya no sé si quiero tenerlos. Me da pánico tener que afrontar todos estos problemas. Soy un cobarde. Pero creo que Constantino Carvallo tenía razón cuando dice que la adolescencia tiene dos caras que nunca se miran. Una es la del adolescente en pleno cambio y que todos señalan como el único protagonista de esta historia; sin embargo, hay otra cara, la de los padres, que también cambian o deberían hacerlo y que no deberían olvidar.
domingo, noviembre 23, 2008
MIchael Bublé - LOST
Aquí les dejo mi último hallazgo musical, un cantante canadiense de una voz prodigiosa. Su estilo es el jazz pero ha incursionado en el Pop en sus tres úlitmos discos. De donde podemos encontrar algunas joyas musicales como "Home", "Everything" y "Lost", esta última perteneciente al soundtrack de la 5ta temporada de la serie de televisiçon del mismo nombre. La misma que a continuación cuelgo el video oficial para que se hagan una idea de lo que estoy escribiendo. Si quieres escuchar más de este cantante aquí les dejo una pagina que ha colgado sus tres últimos discos Michael Bublé (2003) , It´s Time (2005) y Call Me Irresponsible (2007) (Special Edition). Recomendable sobre todo el Último por contener canciones como "Me and mrs.jones", "Call me Irresponsible" y "Always on my mind" un cover de Elvis Presley, además de los ya mencionados. Y Claro no dejen de bajarse la canción "Home" del albúm It' s time. Un verdadero cancionon. Bueno sin más que decir les dejo con el video disfrutenlo...
domingo, octubre 26, 2008
HOT FESTIVAL - ENTRADA
Sing - TRAVIS
domingo, octubre 12, 2008
No debía irse
Pero volviendo al tema de los cigarrillos debo decir, sin embargo, que en casa nadie fuma. Nunca lo han hecho. Las pocas veces que vi fumar a mi padre fue cuando de niño me curaba del mal de aire; y a mi madre, que siempre padeció de una molestia crónica en la garganta, sólo la vi fumar cuando falleció mi abuela, en el velorio que se realizó en un pueblito al interior de la sierra, donde todavía se respiraba el aire limpio y la vida era más estacionaria, fría y algo triste.
Como no tengo el hábito de fumar, es obvio que no tengo cigarrillos en casa ni tampoco encendedor. Así que cada vez que se me antojan algunos tengo que salir a la tienda a comprarlos, lo que alcance con el sencillo que pueda tener en la billetera. Como tampoco tengo encendedor, prendo el cigarrillo con la estufa de la cocina, cuidando de no quemarme el cabello, ese que alguna vez por un acto de rebeldía sin causa me hice crecer desmesuradamente. A veces amenazo a mi novia con dejármelo crecer nuevamente. Ella no quiere y me dice que si lo hago me lo cortará mientras duerma, como lo hizo Dalila con Sansón, salvando las distancias, por supuesto. Y recuerdo entonces mi viejo libro de Historias Bíblicas, uno de tapa dura color amarillo y que releía con cierto placer cuando era muy niño.
Cada vez que se me ocurre prender uno de estos cigarrillos, lo más saludable para mí es subir a la azotea de mi casa y fumarlos todos, mirando la vieja calle, exactamente igual a como lo hacía hace veinticuatro años atrás, cuando llegué por primera vez a vivir a ese barrio desolado y con el sonido imperturbable de los grillos. Desde entonces sólo han cambiado tres cosas: la casa, mi edad y la compañía. Con el cigarrillo entre los dedos pienso en muchas cosas, la mayoría de ellas trivialidades, pero esta vez una imagen se ha detenido en mi mente a mi llegada. Es la foto de mi hermana muerta. La reconocí ni bien puse los pies hoy en la sala. Estaba con su traje de marinerito a rayas color naranja, exactamente igual a como la había visto hace muchos años atrás, cuando de niño mi madre nos contaba la historia de su vida y su trágica muerte. En esa época también nos enseñó la misma foto; pero, a diferencia de ahora, nunca sentí la cercanía que da la sangre. Ese rastro familiar inconfundible ¿es acaso la mirada de los treinta años?, ¿es acaso la mirada del tío que ha visto crecer a sus tres sobrinos? Podía ver en ella algo de cada uno de ellos, de mis hermanos, de mi padre y de mi madre. Fue una hepatitis la que terminó con sus días. Mi madre casi enloqueció y sus cabellos de un día para otro empezaron a encanecer. Tenía sólo cuatro años. Fueron días difíciles para los viejos. Por supuesto todo esto aconteció mucho antes de que yo naciera, cuando los planes de tener un hijo como yo no estaban ni en lo más cerca de las probabilidades. A veces pienso que Dios juega con la tierra como un viejo dado roído y ya redondo, de ese que hablaba Vallejo en los “Dados Eternos”, sin la menor idea de los que deben irse y los que deben quedarse.
Ahora la niña está en un cuadro en la sala. Por alguna razón que no lo sé. Mis padres después de tantos años lo han desempolvado de su cajón de los recuerdos. Se ve angelicalmente bella y no puedo olvidar el gesto de ternura que logró arrancar de mi padre, que a sus casi ochenta años, lo escuché decir con cierta nostalgia: “Ella siempre será mi chiquita”. Definitivamente no debía de irse.
domingo, septiembre 28, 2008
Otra Sociedad (Mi sobrino vuelve recargado)
Pocos hechos recuerdo con calidez esta es una de ellas:Sin nada en que pensar,pasaba por una Feria del libro en Miraflores,cuando llegué a la ultima parte del recorrido ,habia un auditorio y un cartel que decía:
Esas palabras me llenaron de una nostalgia, de muchos recuerdos,esos recuerdos que envejecen el alma y ensucian el pensamiento, de esa memoria muchos recuerdos llegaron a mi mente en cuestión de segundos como si esos recuerdos habrían estado escondidos en casillas en mi cerebro esperando con ansias este momento...(seguir leyendo)
martes, septiembre 23, 2008
Para que no se repita
El video, es un informe desde dentro de la cárcel de Cantogrande a inicios de la década de 1990, en el cual se muestra como el estado había perdido el total control del pabellón de mujeres y de varones presos por terrorismo. Las escenas más impactantes del reportaje son la marcha de los presos, cantando de forma sincronizada himnos a la revolución del PCP-SL y a su máximo líder Abimael Guzmán, con una devoción que linda con el más puro fundamentalismo religioso. Fanatismo que los llevó a considerar a Abimael Guzmán como una especie de Mesías. Un Dios al que había que dedicar todo tipo de iconografías y cánticos de adoración. Entonces el grupo terrorista y su revolución se convirtieron en la imagen de un solo hombre. Un hombre exageradamente mitificado en idea y cuerpo. Mito que se destruyó cuando la policía mostró a un Abimael Guzmán visiblemente borracho, subido de peso y bailando con su séquito la canción de la película “Zorba el griego” en el ya famoso video que ahora el blog de cayo nos muestra en toda su extensión sin cortes ni ediciones. Luego de esto vino la captura de Abimael el 12 de setiembre de 1992 y con ello, como era de esperarse, la caída de esta organización terrorista. Sendero Luminoso no fue nunca una gran idea, ni un partido, solo fue hombre. Un hombre y su idea trastornada que la “sangre no ahogaba la revolución sino que la regaba”.
Mi Propia Cruz (Lucybell)
Esta canción la escuché en una cabina de Internet. Le pregunté al chico si se trataba de una canción nueva y me dijo con un gesto de extrañeza que la canción era antigua. Le pregunté el nombre del grupo y me dijo que se trataba de Lucybell. Un grupo chileno. No quise hacerle más preguntas por que me sentí viejo y desactualizado. La canción esta muy buena, busqué en Internet y encontré este video en Youtube. Así que sin muchas pretensiones más que querer compartirlo con alguien que no lo haya escuchado todavía lo cuelgo a continuación. (ver la letra más abajo)
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Artista: Lucybell
Album: Lúmina
Canción: Mi propia cruz
Tratar de ver
con ojos de papel
el tiempo los incendiara
oh no,oh no
el calendario no se cambia a tu favor,
Tratar de ser
camino sin disfraz
tu rostro no soportara
oh no, oh no
correr no siempre te hace avanzar
No soy ciego al hablar
no me muero en tu cruz
ya no haya quien culpar
y olvidar
No me muero ni en mi propia cruz, no
Tratar de hablar
sonido irreal
tu hambre te hará gritar
oh no, oh no
no todo se puede perdonar
No soy ciego al hablar
no me muero en tu cruz
ya no hay a quien culpar
ni olvidar
No me muero ni en mi propia cruz, no
no me muero ni en mi propia cruz, no
domingo, septiembre 14, 2008
El Hígado de César Ávalos
Jueves siete de la noche. Salgo del trabajo algo presuroso, hay una exposición de dibujo en una galería de arte del Centro de Lima y he prometido que no faltaría. Esta vez pienso cumplir mi palabra tan venida a menos hasta por mi Fiel Compañera.
tomo algunas fotos para el recuerdo. La ceremonia de premiación es breve y acto seguido empiezo a recorrer la galería acompañado de copas de vino que los mozos van pasando de tiempo en tiempo. Tres copas de vino, además de un par de copas champagne, son el elemento suficiente para darle algún original significado a todos los dibujos, incluso a los que a simples luces un inexperto como yo sólo calificaría como un montón de garabatos producto de la inyección desesperada de alguna sustancia prohibida. Van en este recorrido mi amigo Edmer Montes, ganador de algunos concursos importantes, César Ávalos un escritor muy conocido en el ambiente intelectual y de las sombríos calles de Quilca y yo, que nunca he ganado nada, más que una novia hermosa y un par de diplomas en la secundaría.Cuando estamos por terminar el recorrido nos encontramos con este dibujo (ver foto ) que más se asemeja a la ecografía de un hígado humano. Nunca he visto una ecografía en realidad, pero las copas de licor me convierte a estas alturas en un radiólogo clínico. Le comento rápidamente a mi amigo escritor que ese tal vez podría ser su hígado y que el autor pudo haber pirateado la imagen de alguna clínica local. El cuadro se ve patético. Y lo digo por el hígado. Pienso que tal vez se trate de un hígado lleno de días y noches de alcohol, de amanecidas con discursos existenciales, de noches desesperadas de insomnio, de publicaciones anónimas, de luchas iconoclastas, de mujeres prohibidas. Le digo que una foto no le vendría mal. Al parecer tiene la misma lectura y entonces posa orgulloso ante la cámara, una Lumix de Panasonic algo desfasada. Es sin lugar a dudas el hígado de César Ávalos.
sábado, septiembre 06, 2008
Un día en el Dibós

Sin embargo nunca me tome la molestía de asistir al coliseo Amauta en pocas pasadas y al coliseo Dibos en tiempos más presentes. Hasta el día de hoy que con algunos amigos fuímos haber a la selección de menores disputar un vibrante partido contra la selección Argentina. Al principio las peruanas se impresionaron por el biotipo de las argentinas, más altas y con una potencia muscular muy superior a las nuestras. El nerviosismo se apoderó de nuestras chicas por varios minutos, que significaron algunos puntos en contra. No lo podía creer. No querí
a salir del coliseo viendo una derrota más. Sin embargo la potencia y la fuerza no lo es todo para que un equipo logre resultados satisfactorios. También está la técnica , las jugadas elaboradas, la mano del técnico, el talento individual y claro el apoyo del público que a coliseo lleno no dejo de alentar a las seleccionadas. Yo también me contagie del entusiasmo y a los 15 minutos, deje el saco , la corbata y me puse a gritar como todos los demás. El resultado : un contundente 3 – 0. Podía leer en las argentinas la sorpresa y la resignación.A la salida del coliseo una llovizna y un mensaje en el celular se disponían aplacar mi alegria por esta victoria. La llovizna no lo logró, pero si el mensaje en el celular que me anunciaba una derrota sentimental.
Al día siguiente me dio mucha pena que los diarios le dedicaran tan pocos espacios a tan electrizante encuentro. Esa no fue cualquier victoria. Ni siquiera los blog más representantivos se ocuparon del tema. No tenían por que hacerlo, claro está. Pero me dio mucha pena que no lo hicieran.
lunes, agosto 18, 2008
Falleció Constantino Carvallo

domingo, agosto 10, 2008
Humbertito, ya tienes 30 años…
Me despierto y un dolor en el tobillo me recuerda que hoy a primera hora debo ir al hospital. Me mudo de ropa y en vez de usar zapatos me pongo solamente unas sandalias. Camino con mucha dificultad. Ya es algo tarde pero el olor a panqueques que se despide de la cocina me hace retroceder unos minutos que al final se terminan convirtiendo en una hora. Un dolor en el tobillo nunca es lo suficientemente fuerte para dejar de lado los panqueques que prepara mi hermana, sobre todo si estos vienen acompañados de un buen jarro de café recién pasadito. Por momentos he olvidado el dolor, el trabajo, el hospital y la danza. Esta última la culpable de mi dramática situación. Termino de desayunar con mi familia y salgo a la calle con mucha dificultad, compro un periódico en la esquina y tomo el micro que me lleva al hospital más cercano. En la entrada hay una chica que da informes, le pregunto si hoy hay atención en Traumatología; asiente con la cabeza y sin dejar su forzada sonrisa me indica la cola que hay que hacer para pagar y separar la consulta. La cola es pequeña lo cual ya es buen comienzo, odio los hospitales y por lo general trato de permanecer el menor tiempo posible en ellos. Separo mi cita y me dirijo al consultorio. Espero unos minutos y luego de tres pacientes la asistente del doctor me llama por mi apellido. Al ingresar encuentro a un gordito bonachón de sonrisa amigable, que me saluda por mi segundo nombre dejando sin lugar a dudas su claro acento norteño. – Hola Humbertitooo. – Toma asiento Humbertitooo - ¿En que te puedo ayudar Humbertitooo? – Sus bigotes cortos y cuadrados me hacen recordar a Chespirito cuando hacía de Chaparrón Bonaparte. Trato de no reírme de la idiotez que se me acaba de ocurrir y le cuento mi dramático caso. Le hablo de mi dolor en el tobillo, del trabajo, del baile que estaba practicando y de la inveterada costumbre de recetarme algunos medicamentos. El doctor me escucha pacientemente, me pide que pase a la camilla y luego de examinarme por unos minutos me expide una orden para que me saque una radiografía. Felizmente en el laboratorio de rayos X no hay muchos pacientes, así que pago la radiografía y un viejito con cara de pocos amigos me toma la placa de mala gana. Me acuerdo de su familia por unos instantes y espero que el sacrificio acabe pronto. Felizmente todo pasa rápidamente y con la placa en mis manos me dirijo nuevamente adonde Chaparrón Bonaparte. Luego de revisar la placa el doctor descarta lo peor. No hay fisuras Humbertitooo me dice. No hay de qué temer, es sólo una inflamación en los tendones. Y me explica todo el mecanismo de funcionamiento con sus manos. Lo escucho y antes de que pueda decir nada me pregunta si antes había bailado. Le cuento que mi madre de muy niño me obligó a bailar marinera y que luego de eso no había vuelto a tener una experiencia parecida. – Ajá, es por eso Humbertito – replica el doctor para luego sentenciar – lo tuyo no es el baile, además Humbertito, ya tienes 30 años. Y me lanza una sonrisa cachacienta. Y antes de que pueda reaccionar prosigue diciéndome que a los 30 años el cuerpo empieza a seleccionar solito lo que le conviene y no le conviene, si a los 20 años tienes muchos amigos y tomas como vikingo, a lo 30 años tus amigos disminuyen y dejas de tomar por que ya te das cuenta de lo que te hace daño. Hasta que al final te quedas con un solo amigo - ¿sabes cuál es? – me pregunta – y antes de que pueda ensayar una respuesta me responde – Tu perro. Y se sigue riendo mientras en una hoja membretada escribe presuroso sus indicaciones médicas. Yo por no quedarme callado le replico su contundente afirmación con una pregunta que yo creo inesperada– ¿y la esposa?_. Me queda mirando y tratando de parecer serio me replica contundentemente: - No, ¡Tu perro!. ¡Tu perro y tus padres si es que todavía viven!. Sonrío, porque después de todo me da gracia con sentido del humor toma la vida este señor. Luego me alcanza la receta y me explica sus indicaciones. Le digo que me da pena porque ya no podré participar en la presentación de baile que es dentro de diez días. Me mira y me dice – Así es pues Humbertito, yo también quería ir a las Olimpiadas de Beijíng pero no podré hacerlo_ y entonces los dos soltamos una carcajada y nos despedimos con un fuerte apretón de manos. A buen entendedor pocas palabras. A la salida su asistente me mira extrañada. Debe preguntarse qué es lo que me causa tanta gracia. En la puerta del hospital, la señorita que da los informes hace lo mismo. Debe pensar que estoy mal de la cabeza, y quizá lo esté porque saliendo de este Hospital ya no estoy tan seguro de odiar tanto a mi perro.La Generación del 50: un mundo dividido (M.Gutierrez) y Sendero: Historia de la Guerra Milenaria en el Perú (G.Gorriti)


martes, julio 29, 2008
Novalima en la FIL 2008
Siguiendo con las novedades de la FIL 2008 aquí les dejo un extracto del concierto del grupo Novalima. Estos muchachos hacen una fusión de la música afroperuana con algo de electrónica, jazz y otros géneros. En el video vemos una de las canciones de su tercera producción comenzando con un solo de zapateo afroperuano. Una genialidad que dejo boquiabiertos a los asistentes.
Los conciertos a partir de las 9:45 es otras de las novedades que la Feria del libro trae este año. Así que si te pareció muy caro los libros o no encontrastes las ofertas que esperabas y encima te dolió pagar 2 soles por la entrada esta podría ser una buena razón para que vuelvas a darte una vuelta por sus instalaciones. Está hasta el 3 de agosto.
FIL Perú 2008
Y la novedad en la FIL 2008 para los más pequeñitos de la casa es el ingreso de Ediciones SM de España. Grupo que hace su ingreso con un stand exclusivo para los niños. Desde la llegada a la Feria llama la atención la originalidad de su espacio en forma de un gran "Barco a Vapor". En su interior el lugar para los libros está debidamente separado por edades y si tienes alguna consulta o inquietud, amables promotoras están a la expectativa dispuestas a brindarte la información que necesites. Me llamó la atención sobre manera, un libro de Ciro Alegría que no había leído en mi vida y cuyo título era"El burro Perico y otros animales Anecdóticos". Le pregunté a la señorita de que se trataba y me dijo que era una recopilación de textos hecho por la viuda del escritor, Dora Ballona. Entonces comprendí por que no lo conocía. Pero si crees que eso es todo y te parece poco como para gastar tu tiempo y tus 2 soles que cuesta la entrada a la Feria, te dire además que a diario este stand cuenta con la presentación de un narrador de cuentos (cuenta cuentos) quién ameniza las tardes animando a los niños a disfrutar de maravillosos relatos. El día que yo fui encontré a Ángel Calvo (Nicolasa) haciendo de las suyas con un numeroso grupo de niños y no tan niños. (ver foto). Ediciones SM , es grupo que viene trabajando muchos años en España y otros países de Latinoamérica. Al Perú han hecho su ingreso hace muy poco tiempo y todo parece indicar que su propuesta es seria. Vale la pena darse una vuelta por ahí.miércoles, julio 23, 2008
CENSURA A LA LECTURA
El colmo, en un país donde la gente no lee y donde los índices de comprensión lectora de los escolares está por los suelos, un colegio particular expulsa a un profesor por insentivar la lectura de un libro "considerado prohibido". El libro en cuestión, cuyo autor es el periodista Beto Ortiz, forma parte de un proyecto de fomento a la lectura llamado "Recreo" y está dirigido por el escritor Javier Arévalo y Gustavo Rodriguez. Todo parece indicar que la censura no pasa por el contenido del libro porque las probabilidades de que ni siquiera los hayan leído son muy altas. La censura estaría dirigido más bién a la polémica y cuestionada vida del autor. El programa Enemigos Íntimos, trasmitió un reportaje de este acontecimiento hace algunas semanas. Si no lo vio por alguna razón, aqui les dejo el íntegro de la historia en dos partes. Veánlo y saquen sus propias conclusiones.
Enemigos Íntimos (video 1)
Enemigos Íntimos (video 2)
Batman. "El Caballero de la noche"

domingo, julio 20, 2008
Razones del Cambio de Nombre
Esta es la versión "reloaded" de la antigua "página de Carosdewil". Después de una sequía mental de casi más de medio año empiezo de nuevo esta aventura con nuevo nombre y nuevo formato. Además con una temática más diversa y ya no circunscribiéndome solamente a mi expereciencia directa con la lectura. "Desde el Periférico" es el nuevo nombre y las razones que me llevaron a este cambio de "look bloguero" ni yo mismo las tengo muy claro. Sin embargo podría ensayar algunas. Todas descabelladas: - El periférico es el lugar desde donde hace 2 meses paso la mayor parte de mi tiempo además de mi cama y mi computadora. Sorry amorcito pero nosotros solo podemos vernos los fines de semana.
- Por que es el lugar donde nunca pedi que me llevarán pero en el cual terminé acostumbrandome. Por que al final de cuenta somos eso. Animales de costumbres. Sino preguntémosle a todos los matrimonios. Con el respeto que me merecen los matrimonios, puesto que muy pronto pasaré a formar parte de su filas.
- Por que simplemente suena mucho mejor que "la página de carosdewil" (antiguo nombre). Además nadie entendía que demonios siginificaba. Nada mejor que ver las cosas de desde la periferia. Eso creo.
Siempre advirtiendo que esta pagina no tiene la mas mínima intención de cambiar la vida ni el pensamiento de nadie. Cada lector hace suyo lo que lee, en ese sentido la interpretación que pueda hacer cada uno de las lineas que se puedan escribir aquí son enteramente su responsabilidad.

