sábado, septiembre 22, 2007

FUJIMORI EXTRADITADO

Una buena noticia para "El viejo"

Es un día frío y gris, estoy en la oficina con una inflamación en la garganta que ha hecho trizas todos mis ánimos de trabajar. He tomado una serie de patillas que yo mismo me he recetado. La experiencia en este tipo de enfermedades me ha convertido de un tiempo ha esta parte en un experto en la automedicación. Mientras espero que las pastillas repongan este cuerpo descompuesto escucho las noticias en una pequeña radio. De pronto una noticia estremece al País y a nosotros los que en ese momento estamos escuchando: “La Corte Suprema de Chile ha aprobado la extradición de el ex presidente del Perú Alberto Fujimori. De los 12 delitos imputados, 7 han sido declarados procedentes y 3 tres de ellos de forma unánime.” Específicamente los casos de “La Cantuta” y “Barrios Altos” son los más delicados puestos que al tratarse de violaciones a los Derechos humanos, son imprescriptibles y asegura muchos años de carcelería. Mis compañeros y yo no podemos creerlo. En un mundo donde al parecer “los malos” se salen con la suyas y donde los finales felices son solo reservados para las comedias americanas y la novelas de Televisa. Que traigan al “Chino”, como le dicen al ex presidente, parece imposible de creer. En la radio numerosas expresiones de júbilo hacen sentir su satisfacción. Los reporteros recogen de inmediato expresiones de algunos familiares de las víctimas del caso “La Cantuta”, representantes de las organizaciones de Derechos humanos como APRODEH y Amnistía Internacional también se pronuncian. Todos señalan que ha triunfado la justicia y el País.
Sin embargo a pesar de toda esta algarabía nada me emociona más poder ver en estos momentos la cara que debe estar poniendo mi padre desde su lecho de convalecencia. “Al viejo”, como cariñosamente le llamo, nunca le simpatizó la aparición de este personaje en la política peruana. No se si su aversión fue ideológica o política, era muy chico en ese entonces para darme cuenta. Creo, que simplemente no le gusto su cara y la forma folklórica de hacer su campaña sentado en un tractor seguido de Máximo San Román, su candidato a la vicepresidencia, en uno más pequeño. Las cosas se pusieron peor cuando “El chino” le ganó las elecciones presidenciales al escritor Mario Vargas Llosa en ese año de 1990. Mi padre de filiación Acciopopulista, simplemente no lo perdono. En ese entonces yo todavía era un adolescente cursaba el segundo año de secundaria, y al parecer estaba más ocupado tratando de sobrevivir en un colegio estatal que era el vivo retrato de lo que era el país en ese momento: violento, sucio y corrupto. Todavía recuerdo que la imagen de ese señor de ojos rasgados nos caía simpático a muchos de mis compañeros de clase. Parecía un personaje de caricatura que de pronto se había escapado de una revista de historieta para convertirse en presidente del Perú. Los años pasaron y entonces llegó “Barrios Altos” en el 91, el “Autogolpe del 5 de abril el 92”, la desaparición de los estudiantes de la “Cantuta” ese mismo año, y luego la nueva constitución del 93 que incluía la novedad de la reelección presidencial en uno de sus acápites. La posibilidad de ver “Al Chino” por un periodo de 5 años más de gobierno preocupo sobremanera a mi padre. Había tenido suficiente con verlo aparecer todos los días en los noticieros con esa risa cínica y sarcástica que lo identificaba. Pero, el año 1995 llegó rápidamente con un sinnúmero de sorpresas, no todas muy felices para mi padre, quizá el hecho de que yo haya ingresado a la Universidad de San Marcos sea unas de esas pocas alegrías, aunque yo lo haya hecho de pura casualidad y buena suerte.
Todo lo contrario a él, que lo hizo en década del 50 cuando parte del examen era oral Toda una proeza.
Ese mismo año sucedió lo del conflicto con el ecuador, y mi padre odiaba ver “Al chino” en un sinnúmero de apariciones para meternos el cuento que estábamos ganando la guerra. Tremenda “Yuca” que nos llevamos todos al enterarnos después que en realidad la perdimos y nunca recuperamos tiwinza como nos lo había hecho creer. Era otro “cuento chino” más. Mi padre nunca lo odio tanto. Meses después “El chino” se reelegía mayoritariamente ante un sorprendido Javier Pérez de Cuellar ex secretario de las Naciones Unidas y toda una personalidad en nuestro País. Mi padre simplemente no lo podía creer. Los años siguieron pasando y yo ya en la universidad comencé a darme cuenta de las cosas, nuestro país estaba cada vez más pareciéndose a una dictadura y “El Chino” asociando con un tal Vladimiro Montesinos parecían levantarse nuestro pobre País. Las cosas se pusieron peor cuando en los medios apareció la Ley “Siura”, una propuesta de interpretación autentica de la constitución que habría la posibilidad que “el Chino” se hiciera de la presidencia por tercera vez. Esta vez no solo mi padre desde su anonimato, ni los políticos, ni los periodistas de oposición pusieron el grito en el cielo. Sino medio País. Se recogieron firmas para un referéndum que frenara esta dictadura pero la maquinaria que “El chino” y Montesinos habían construido en casi diez años en el poder hicieron nula toda esa posibilidad. La sensación de frustración e impotencia de muchos jóvenes de no poder hacer ejercicio de su libertad fue compartida por muchos de nosotros incluido a mi padre. Después de todo parece que el tiempo le había dado la razón “al viejo”, que desde entonces se obsesionó más con el tema – “Voy a encender las noticias, a lo mejor el Chino ha muerto”- solía decir todos lo días mientras encendía su vieja radiola marca JVC, que tenía en su velador y que lo había obtenido de una herencia familiar. Esos años vi a mi padre volverse cada vez más viejo obsesionado con ese presidente que parecía que nos gobernaría como “El patriarca” de una novela de García Márquez. Muchas veces llegué a pensar que mi padre no sobreviviría a esos 5 años de la tercera re reelección. Felizmente un infame video apareció y el Chino renunció y se fugo al Japón. Mi padre sonrió después de mucho tiempo. Un tal Valentín Paniagua de las filas de Acción Popular asumió la presidencia. Mi padre sonrió doblemente. Sin embargo ese rostro frío, calculador y cínico seguía apareciendo en las pantallas de televisión de vez en cuando. Como recordándonos que tontos habíamos sido todos los peruanos durantes todos esos años.Pero hoy, después de 6 años, mientras termino de escribir estas líneas, y mi padre se encuentra en su cama recuperándose lentamente de una operación, esta algo delgado y débil, pero de seguro con la suficiente fuerza para sonreír ante la noticia por tercera vez

2 comentarios:

Tánatos dijo...

...Y que la cuarta sonriza sea cuando le den cadena perpetua al chino.saludos tio.

edmer M

Anónimo dijo...

Es cierto Fujimori ha suscitado muchas veces odios viscerales obviamente comprensibles .Sabes...hoy al ver el retorno de Fujimori por la televisión me inavadió una terrible impotencia ...el desencuentro de nuestro pueblo por su causa..es inevitable..a cada paso habrá ayayeros y detractores discutiendo ajenos a una realidad que necesita voltear la página . Sólo espero_ que podamos ver a un criminal cómo este juzgado no sólo por la justicia sino por la historia. Buen texto hermanito